Pacto pastelero


Cada sábado, los niños de Pacto hemos ido consiguiendo los ingredientes que necesitábamos para hacer un Pastel universal, es decir, un pastel que le gustara a todo el mundo. En primer lugar conseguimos la masa, símbolo de la Humanidad de Dios. La levadura, hace que la masa sea consistente y se introduce una pequeña cantidad haciendo que la masa se transforme con el tiempo. Este nos ha representado la forma en la que actúa la iglesia en medio de la sociedad, no al margen de ella, sino dentro de ella, estando en medio de la sociedad porque sólo desde dentro se puede transformar el mundo.

El azúcar que le da dulzura al pastel, nos representó aquello tan importante como es la fe. El horno, que para un pastelero es un elemento fundamental para hacer un buen pastel y que además transforma la masa en un alimento preparado para ser comido, para nosotros, ha sido el elemento que lo envuelve todo, para que todo cambie. Así actúa Dios. El fuego nos ha representado la función del Espíritu Santo dentro de la Humanidad. La transforma desde lo más profundo del hombre, lo transforma desde su corazón. El relleno, el cual personaliza el pastel y hace que cada pastel sea único y especial, lo hemos utilizado para darnos cuenta en el gran papel que tiene la comunidad parroquial en cada barrio, pueblo o ciudad. Cada comunidad parroquial es diferente, única, y además, Cristo se hace presente en cada una de ellas de forma distinta, especial.

El chocolate, el cual cubre el pastel, para nosotros ha sido la esperanza cristiana, esa cobertura de la humanidad que nos hace soñar con un mundo mejor, un mundo más habitable, un mundo más delicioso. La guinda que decora el pastel, nos ha representado la aportación personal, es decir, el compromiso cristiano, el compromiso individual por el pastel, por la Humanidad entera.

Por último, como ya teníamos el pastel hecho, tocaba compartirlo. Para nosotros fue la celebración de la Eucaristía porque allí, se comparte el mismo Jesucristo, y lo hace para transformar este mundo en algo más parecido al mundo de Dios, el Reino de la Justicia, la Paz, el Amor y la Misericordia. Pero además, como recompensa, cada uno de nosotros tuvo su propio pastel y pudimos disfrutar de una merienda de lo más dulce y compartirla con nuestra familia.

Después de esto, sólo tenemos que invitarle a padres, madres y niños a participar en el Día Junior este próximo sábado. OS ESPERAMOS!!!