Entrega de la Cruz


Con motivo de la celebración de la entrega de la Cruz, nuestro grupo de catequesis de primero de confirmación ha estadoo todo un sábado de convivencia. Una convivencia que todos los años repetimos, que cada año es diferente, y que este año ha sido más que diferente, ha sido una experiencia enriquecedora, según la perspectiva de los jóvenes que asistieron. Una convivencia de reflexión y preparación para que al día siguiente nuestros chicos y chicas recibieran la Cruz, símbolo importante para los cristianos.

El sábado a las 9 de la mañana, estábamos todos los asistentes a la puerta de la iglesia preparados para pasar un día de unión y reflexión, con la compañía de Dios, de nuestras cruces particulares, y el regalo de la naturaleza que tenemos el paraje canalí de “El Túnel”.

El primer momento de reflexión y comienzo del día lo tuvimos con una breve oración en la Capilla de la Comunión, dirigida por Mossèn Emili, enfocada a hacer presente a Dios en nuestras vidas, y al día que íbamos a emprender juntos.

La canción “Yo no soy nada”, fue el centro de nuestras reflexiones en el momento de la oración de la mañana, y en todos los otros momentos de reflexión en grupo. Después de terminar la oración, emprendimos camino a “El Túnel”. La verdad que fue un paseo agradable, para hacer los lazos entre jóvenes y catequistas, más fuertes. A la llegada a “El Túnel”, tuvimos el desayuno todos juntos, compartiendo en medio las mesas, lo que cada uno quiso aportar.

Finalizado el tiempo de desayuno, y tras unas breves indicaciones que nos hizo Amalia Tarín, coordinadora del grupo, cada catequista con sus chicos y chicas, compartió unos momentos de reflexiones y intimidades, donde pudimos sacar a la luz nuestras cruces, interiores y exteriores, para compartirlas, para hacerlas nuestras, y para llegar a la conclusión de que aceptándolas y haciéndolas nuestras, y con la ayuda de Dios, son más ligeras.

Hacia el mediodía recibimos la visita de los seminaristas que Canals acogió el pasado fin de semana. Después de compartir el almuerzo llegó el momento de la tertulia con los chavales, siendo una experiencia inolvidable para ellos que escucharon en persona la experiencia de estos chicos que un día sintieron la llamada de Dios. Fueron muchas las preguntas que se realizaron y muchas las inquietudes que se exponen creando un ambiente de admiración mutuo, fruto del misterio del amor de Dios.

A la vuelta hacia la iglesia, tanto los seminaristas como los chavales continuaron con conversaciones y risas que sirvió para hacer más fuerte ese lazo de iglesia joven y viva. Una vez en el templo se realizaron las confesiones, finalizando así un día de convivencia y preparación para la entrega del símbolo de la Cruz que se realizó el domingo siguiente.

La celebración de la entrega de la Cruz a nuestros confirmandos de primer curso, fue muy emotiva ya que contaron con el testimonio de otros seminaristas que narraron como sintieron la llamada de Dios y como son de felices por haber respondido a ella, quedando impactados por lo que cuentan niños de 12 años hasta hombres de 50. Uno a uno fueron llamados todos aquellos chicos y chicas que pudieran asistir el día de antes a la convivencia y recibieron de manos de Amalia Tarín y Mosén Emili, la Cruz símbolo del cristianos y de una vivencia de la que podrán disfrutar a lo largo de estos dos años de formación.